Generalidades de los huesos.
Los huesos
Los huesos pueden definirse como los órganos que conforman el sistema esquelético. Cuando nacemos, nuestro esqueleto está constituido por 270 huesos aproximadamente, además de que principalmente es cartílago, y conforme nos convertimos en un adulto típico, nuestro sistema esquelético se ve conformado por 206 huesos, ya que los huesos separados con el paso de los años se van fusionando.
Este tejido conectivo rígido cumple con cinco funciones principales:
1) ser el soporte del cuerpo,
2) proteger estructuras vitales, por ejemplo, la caja torácica se encarga de proteger órganos como el corazón y pulmones,
3) trabajar como base mecánica para el movimiento,
4) almacenar calcio, además de fosfato, sales y minerales
5) aportar continuamente nuevas células sanguíneas, proceso conocido como hematopoyesis.
El tejido óseo puede clasificarse en tres tipos: los
compactos que suelen estar en la parte externa de los huesos; los esponjosos
que poseen poros o trabéculas que les da esa apariencia de “esponja”; y, por
último, los diploe, parecidos a los esponjosos, pero con la característica de
que pertenecen exclusivamente a los huesos planos del cráneo. Cada hueso
clasificado según su forma tiene estos tejidos óseos en distintas zonas.
Una capacidad importante de los huesos es su
proceso de osificación, el cual se refiere al desarrollo y crecimiento de
estos, los cuales derivan del tejido conectivo embrionario llamado mesénquima,
sin embargo, por medio de dos procesos: la osificación intramembranosa que se
refiere a que es directamente a partir de la mesénquima y se inicia desde el
periodo fetal, y la endocondral, la cual comienza primero con moldes de
cartílago que posteriormente serán sustituidos por hueso rígido.
Bibliografía; Moore L. keith/Dailey F. arthur/Agur M. Anne (2013) Moore anatomía con orientación clínica; El sistema óseo. (ed.7) Barcelona España, wolters kluwer





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